¿Quiénes somos?

Partimos de una premisa: El actual contexto latinoamericano no  puede entenderse en toda su complejidad si no sumamos al análisis la noción de dictadura mediática. Nos referimos a una noción que debe leerse en dos dimensiones, una material y otra discursiva, y que es parte del proceso de construcción del capital y de exclusión de las grandes mayorías que arranca con el golpe de Estado de 1976 y llega al paroxismo durante la década de los noventa.

La consecuencia de este proceso en el campo de las empresas periodísticas es la conformación de un verdadero oligopolio informativo hegemonizado por un puñado de grupos económicos que concentran en su poder los principales medios masivos de comunicación y que definen la actual estructura comunicacional vigente. Estos grupos económicos, con intereses que superan la mera venta de la mercancía “información/ entretenimiento”, operan sobre el imaginario de nuestra sociedad contribuyendo a conformar un sentido común funcional a los intereses del capital concentrado.

A través de la tergiversación, desinformación y manipulación, o de la instalación de los temas sobre los cuales la sociedad ha de discutir, esta dictadura mediática editorializa la realidad estableciendo un discurso único que atenta claramente contra los sectores oprimidos de nuestra sociedad, ayudando a mantener de esta forma el actual estado de cosas. Ejemplo de ello son los sistemáticos intentos que se llevan a cabo desde los grandes medios para estigmatizar la pobreza y asociar la protesta política y social con la ilegalidad. Un accionar que denota el rol de actor político de presión que los medios masivos de comunicación desempeñan en la actualidad bajo la fachada de una supuesta independencia periodística.

Ante esta situación consideramos que la mejor manera de desarmar estos espejismos y desmontar el mito de la independencia periodística que los medios de la burguesía construyen es por medio de una práctica contrainformacional que no sólo se limite a dar vuelta el discurso de los grandes medios, sino que también instale sus propios temas de agenda e intervenga políticamente en función un proyecto político revolucionario. Es decir, desde una praxis política y social tendiente a la transformación de la injusta sociedad en que vivimos.

Por que creemos que la contrainformación no es solamente la disputa de sentido con los medios de la burguesía sino que implica también en términos más generales la lucha de clases y no un espacio de autorrealización comunicativa, concebimos a los medios alternativos como una herramienta político-comunicacional clave para la construcción de una subjetividad revolucionaria que toda praxis tendiente a la construcción de poder popular exige. Esta concepción de la alternatividad en función de un proyecto político de liberación es la que nos lleva a entender a un grupo de video militante como aquel que se encuentra inserto en una práctica transformadora de la realidad, práctica que adquiere su máxima expresión en su articulación con una organización política revolucionaria.

En este sentido, nuestro objetivo es explorar y construir una herramienta político comunicacional que pueda vehiculizar nuestras discusiones y preocupaciones políticas, y que al mismo funcione como escenario de unas nuevas relaciones sociales. La construcción de un espacio audiovisual debe estar atento a lo que señalaba Raymundo Gleyzer acerca de no reproducir los nocivos esquemas individualistas que, a nombre de un colectivo, llevaban a que una sola persona desarrollara una “autosuficiencia” (burguesa) en el trabajo: “Hemos visto que el obrero de la fábrica, que está vinculado al proceso de la producción y se pasa ocho horas por día en un trabajo especifico (digamos en una fábrica de autos, colocando puertas) tiene conciencia plena de que trabaja con un grupo, de que individualmente no puede realizar el producto, no podría finalizar el auto. (…) Sabe lo que es el trabajo de grupo, de equipo y lo vive todos los días. (…) Tiene desarrollado el sentido del trabajo colectivo, el reunirse en grupo para lograr un producto concreto en el campo de la producción”.

De este modo, con estas reflexiones a cuestas y con la necesidad de construir nuestra propia agenda de temas basada en el testimonio de nuestras luchas, asumimos la tarea de formarnos en técnicas de video. Por eso, en momentos de hegemonía televisiva y discurso único, desde Barricada TV nos propusimos contar el mundo desde nuestra mirada a partir de lo específico del género periodístico: construir un noticiero popular que pudiera servir de base a nuestro viejo y ansiado proyecto de montar una televisión alternativa.

En este marco fue surgiendo, luego de muchos debates y charlas e incluso también a partir de nuestras primeras prácticas con la cámara, la idea de Barricada TV como un grupo audiovisual de acción política, dándole el formato de noticiero popular: no somos artistas ni tampoco nuestro objetivo es estético, ante todo somos militantes políticos y sociales que decidimos realizar videos como una herramienta más para la organización en pos del cambio. Por eso es que Barricada TV no es sólo un conjunto de personas que se dedican a filmar los diversos conflictos y experiencias populares, sino que principalmente somos un grupo de acción incorporado a un espacio de debate en busca de aportar a la construcción de una organización política que lleve adelante un proyecto de transformación de la realidad que vivimos.

La contrainformación, desde nuestra perspectiva, no debe estar desligada de la intervención política en una coyuntura en particular. De ahí que buscamos aportar a construir un discurso contrahegemónico, desnudar la desinformación de los grandes medios, movilizar, debatir, pensar y cuestionar nuestra propia manera de funcionar y fundamentalmente ganar compañeros para la lucha. El trabajo que realizamos no termina en el último corte de edición sino que se complementa en la circulación del material y en el encuentro de éste con el público hacía el cual queremos dirigirnos. Porque, como sostenía Gleyzer en 1970, “el cine es un arma de contrainformación, no un arma de tipo militar. Un instrumento de información para la Base. Éste es el valor otro del cine en este momento de la lucha”.

Por último volvemos a insistir: construir poder popular es también construir una nueva subjetividad revolucionaria. Por eso desde Barricada TV Noticiero Popular sumamos otra trinchera a esta avanzada.