LOS NOTICIEROS POPULARES DE BARRICADA TV- UNA EXPERIENCIA DE CONTRAINFORMACIÓN
Gabriela Bustos
Facultad de Ciencias Sociales (UBA)
En el marco del Taller de video, reflexión y cine comunitario organizado por Barricada TV, en julio del 2009, reflexionamos con el colectivo sobre el rol y los fundamentos de una televisión alternativa, así como los lineamientos que caracterizan el videoactivismo contemporáneo. A partir de la exhibición de un corpus de documentales militantes de los años setenta, noventa y post 2001, como disparadores discutimos sobre la dimensión contrainformativa y organizativa de estas experiencias alternativas de comunicación.
En este sentido, confrontamos las estrategias político comunicacionales y producciones audiovisuales de los grupos Cine Liberación, Cine de la Base, Argentina Arde y Kino Nuestra Lucha con los “noticieros populares” de Barricada TV.
Proponemos un acercamiento a esta experiencia alternativa contemporánea desde un trabajo de campo que en diálogo con sus protagonistas organice una producción teórica que despliegue un doble movimiento de reconocimiento y generación conceptual.
Este recorrido nos permitirá establecer su coyuntura de emergencia, conformación, objetivos fundacionales, procedimientos comunicacionales y estilísticos; así como sus préstamos y articulaciones con las experiencias de cine y video militante en que se inscribe.
Por otro lado, entendemos que comunicación alternativa, construcción de la noticia contrahegemónica, criterios de noticiabilidad, relación con las fuentes y agendas periodísticas son definiciones que en Barricada TV, como en toda experiencia alternativa contrainformacional, se instituyen en la práctica.
En América Latina los primeros abordajes fragmentados y dispersos, en torno a la cuestión de la alternatividad aparecen en los años sesenta. De allí en adelante tales enfoques, derivas y desplazamientos teóricos dieron cuenta de la enorme plasticidad del término, y de las diversas experiencias que se “catalogaron” como alternativas: comunicación popular, comunitaria, ciudadana, alterativa, autogestiva, emancipatorias, autóctona, entre otras.
Podemos decir que esta basta gama de expresiones se nuclean desde una dimensión del fenómeno de la comunicación alternativa: la “participación”.
Sin embargo, este denominador común que interviene como tester para determinar “el grado” y la “autenticidad” de las prácticas alternativas, como las experiencias mismas debe ser contextualizado. Si bien la oposición información vs. comunicación se ha vuelto operativa a los fines de delimitar un concepto, ya que una comunicación alternativa es antes que todo comunicación y no información, esto no debería conducir a hacer de “la participación” un componente esencialista del proceso alternativo.
Bajo esta mirada que encontramos reduccionista, las radios mineras y las guerrilleras, las experiencias de cine militante y de prensa clandestina, en el contexto de las dictaduras del cono sur de los años sesenta y setenta no podrían ser analizadas como experiencias de comunicación alternativa si solamente estaríamos evaluando unos “índices de comunicabilidad” del proceso alternativo. Es decir, que hasta los “índices de comunicabilidad” podrían ser incluso nulos, y sin embargo la experiencia de comunicación alternativa no estaría invalidada por la no participación e imposibilidad del retorno, en una coyuntura determinada.
La cuestión entonces para acercarnos a la noción de alternatividad no sería distinguir entre información y comunicación, sino que estaría dada por la relación comunicación alternativa y política que es un parte aguas en los debates y discusiones que tensionan las diferentes tradiciones teóricas. Binomio conflictivo que enmarca a las prácticas y las delimita, según la disputa por el sentido con las estructuras massmediáticas; y su instrumentalidad militante. Lo que expresado en términos del investigador Máximo Simpson Grinberg da cuenta de las “dos tendencias predominantes” en lo que a conceptualizaciones históricas se refiere: “a) la comunicación alternativa como respuesta a la estructura transnacional; y b) la hegemonía de las vanguardias político intelectuales” (1989, pp. 32-38).
En la primera corriente de pensamiento la comunicación alternativa surge como una respuesta a “la modalidad transnacional”, el carácter “unidireccional”, “autoritario” y “antidemocrático” de los medios y la comunicación de masas (Simpson Grinberg, 1989, pp. 32-38). La segunda posición se fundamenta, según el autor, explícita o implícitamente en la teoría de la vanguardia “cuyo núcleo conceptual definitorio es el papel dirigente que se adjudica a las élites político-intelectuales como depositarias del saber teórico e histórico –que deben transmitir a las masas para que éstas puedan cumplir con su misión revolucionaria-“(1989, pp. 34-35).
Para la investigadora Margarita Graziano, referente de esta posición más radical, abordar el problema de la comunicación alternativa remite a la fusión de una óptica comunicacional y otra óptica política, es decir a la imposibilidad de disociación del par comunicación (alternativa)/política.
La autora está apuntando a la tarea de conducción de los “cuadros políticos y (a) los grupos de investigadores” orgánicos y militantes en todo proceso alternativo. Planteo éste que comparte con Jesús María Aguirre quien desde una perspectiva materialista sostiene la necesariedad de la herramienta comunicacional para organizar “poder popular”. El investigador venezolano sistematiza los roles en el proceso de cambio social y consolidación del poder popular del “investigador alternativo”, “investigador militante” e “intelectual orgánico” (1986, pp. 58).
Estos lineamientos nos conducen a la idea de que no hay comunicación alternativa genuina que no esté inscripta en un proyecto de transformación social.
Tomando distancia de las críticas realizadas por Simpson Grinberg, a la “perspectiva vanguardista” consideramos que esta delimitación de lo alternativo promueve una demarcación muy operativa a los fines de aportar a una comprensión abarcadora del fenómeno alternativo. Creemos, además, que las críticas esgrimidas por el autor a “las vanguardias político intelectuales” radica en la mayor dificultad de “aplicabilidad” del concepto de comunicación alternativa, a una extensión de prácticas que podrían enmarcarse fácilmente y dócilmente dentro de lo alternativo.
En este sentido, Carlos Mangone le discute a Simpson la asimilación que realiza de las vanguardias a “una nueva y perniciosa forma de conductismo” dejando abierta la puerta, vía movimientistas en los ochenta y autonomistas en los noventa, a unas todavía más laxas revisiones del rol social de las vanguardias (2005, pp.199-200).
Por otra parte, entendemos que una primera diferenciación conceptual entre alternatividad y alteratividad zanjea estas dificultades de definición del campo de las ciencias sociales, a la vez que da cuenta de los procesos dinámicos de las prácticas alternativas que pueden ir de lo alternativo a lo alterativo y viceversa. Sobre todo, porque estos desplazamientos complejizan y actualizan las miradas sobre el estado de las experiencias que no pueden ser definidas a priori ni ad eternum. Para citar un ejemplo de estos pasajes, Crespi y Esperón describen que “desde su génesis en la clandestinidad acompañando al movimiento revolucionario, hasta el presente post-electoral integradas al sistema "oficial" de medios de comunicación, el camino transitado por las radios Farabundo Martí y Venceremos evidencia el reemplazo de un modelo de comunicación alternativo por otro alterativo” (1994, pp. 99).
De manera que la praxis alterativa es beligerante sólo en relación a la dimensión comunicacional, en tanto que la praxis alternativa articula la dimensión comunicacional a la política.
Esta es la hipótesis que continúa Rodríguez Esperón con Natalia Vinelli en “Contrainformación. Medios alternativos para la acción política” al analizar la comunicación alternativa como “un proceso que abarca desde el discurso hasta la organización del medio y las formas sociales en que éste se utiliza” (2004, pp.13).
Es interesante como a partir de este planteo, los autores recuperan la dimensión contrainformacional en el proceso alternativo partiendo de una lectura crítica del concepto más establecido de contrainformación, que la excluye “del mundo de los medios alternativos”.
Armando Cassigoli Perea define la contrainformación como el “análisis crítico del discurso dominante”, es decir, un recurso comunicativo que hace uso del sistema y da “vuelta la información oficial” para ponerla al servicio de los pueblos dominados y de la clase trabajadora (1989, pp.70-71). Pero para el investigador chileno, el espacio comunicativo abierto desde la contrainformación no implica la creación de otros medios paralelos o alternativos.
Aquí retomamos la dimensión clasista de esta definición de contrainformación pero enmarcada dentro del quehacer de los medios alternativos, porque creemos que la contrainformación como “procedimiento discursivo” se define instrumentalmente ligada a una experiencia alternativa de transformación social.
Es a partir de este apretado itinerario de miradas, críticas y tensiones desde el cual abordaremos el surgimiento de un canal alternativo de televisión, con el propósito de circunscribir e interpretar las prácticas y discursos que instituyen la experiencia alternativa analizada.
A mediados de 2008 se crea el colectivo de contrainformación audiovisual Barricada TV- Noticiero Popular- que reúne a un grupo de militantes, estudiantes y desocupados convocados por la comisión de cultura de la Agrupación Túpac Amaru que organizó un taller de video coordinado por el Grupo Cine Insurgente. El objetivo fundante del grupo fue “explorar y construir una herramienta político comunicacional que pudiera vehiculizar discusiones y preocupaciones políticas, y que al mismo tiempo funcionara como escenario de unas nuevas relaciones sociales.” http://barricadatv.blogspot.com/
La “tarea militante” de Barricada TV se apoya en la necesidad de construir una agenda propia de temas que de cuenta de la lucha del campo popular que los medios invisibilizan y materializar el viejo sueño de construir una televisión alternativa. El lema del colectivo “todas las noticias que en la tele no ves” enuncia su intención contrainformativa. Pero la contrainformación no expresa solamente una disputa de sentido a los medios masivos sino que los integrantes del colectivo conciben el uso del video y la televisión alternativa como una herramienta político comunicacional “al servicio de la transformación social”.
En estos dos años de su emergencia Barricada produjo más de ciento ochenta noticieros populares de siete minutos promedio cada uno, y ya transmiten en vivo desde su propio canal.
Noticieros populares: todas las noticias que en la televisión no ves
“La cámara es el ojo de los compañeros que no están!”
Agustín de Barricada TV
Luego de las proyecciones de Ya es tiempo de violencia (Enrique Juárez, 1969) , el Comunicado Nro. 2 del PRT (Cine de la Base, 1972) , los videoinformes de Argentina Arde y los noticieros obreros de Kino Nuestra Lucha analizamos estos documentales militantes desde la perspectiva contrainformacional, acercamiento que complejiza la operación “información-denuncia” planteada como género desde el cine militante.
En este sentido observamos cómo estos videos de urgencia pos 2001 recuperaron la tradición del cine militante “recreando” aquellos formatos contrainformativos clásicos (Bustos, 2007, pp. 58-62).
Por otro lado verificamos algunas definiciones diferentes de la noticia y problematizamos su inscripción en la práctica alternativa.
Qué es una noticia? Quiénes hacen la noticia? Cómo se determina lo noticiable? constituyeron los interrogantes que articularon las nuevas conceptualizaciones desde el colectivo analizado.
Al respecto, confrontamos una serie de autores y lineamientos conceptuales de la noticia a fin de promover la discusión. Tales clasificaciones apuntan a la noción de noticia como “imagen del presente social (y) el relato de un suceso que implica o afecta a individuos de la sociedad” (Gomis, 1991, pp. 11) y a la “construcción de la realidad” (Verón, 1981).
A propósito de estos disparadores Lucas integrante de Barricada y estudiante de comunicación arriesgó una primera aproximación a la problemática. Se refirió a la noticia como “el relato de un hecho”, a lo que su compañero Nicolás agregó la necesariedad de una orientación política precisa de esta narración “desde la mirada de los protagonistas (y) con una intencionalidad política que tendría que ser transformadora de la realidad”.
Asimismo Natalia periodista y docente precisa una definición acerca de la noticia y lo noticiable desde una perspectiva ideológica:
En ese recorte de qué es noticia -cuestiona- y que aparece como natural en los medios, en realidad hay una construcción bien concreta que tiene un signo ideológico bien claro, hay un montón de cuestiones que tiene que ver con los intereses nuestros, con los intereses populares que no tienen representación porque son tergiversados.
Para complejizar y enriquecer el diálogo propusimos otra definición de noticia que remite a la idea de mercancía. Es decir, a la alta rentabilidad y circulación económica de la misma. Stella Martini analiza esta dimensión mercantil en relación a las modalidades de producción discursiva que ésta le imprime al género. Al respecto sostiene la autora:
Dos problemas graves acechan a la noticia: su oferta y circulación como cualquier mercancía, y en relación directa, su espectacularización, que desplaza el eje de relevancia y trivializan el interés público(2000, pp. 19).
La correspondencia noticia/ mercancía/espectáculo y su lectura desde el paradigma marxista no es extraña a los integrantes de Barricada TV: “como fetiche lo que quiere ocultar es la verdadera relación política que tienen los medios con las noticias que difunden” explica Nicolás estudiante de sociología.
Por su parte, Lucas enuncia los objetivos políticos de su militancia: “cuando pensamos en hacer un noticiero popular estamos intentando hacer un noticiero que refleje las luchas o las conquistas de una clase determinada a la que nosotros queremos representar, o mejor, darle la voz.” Otra integrante del colectivo y trabajadora del espacio textil, Andrea, relaciona la tarea alternativa del medio con las modalidades contrainformacionales que el noticiero desarrolla como género: “porque el pueblo-apunta- no está representado en un noticiero ni en un medio de comunicación de hoy, nosotros lo que hacemos es contrainformar lo que se ve”.
Las reflexiones acerca del “género periodístico” propio del noticiero popular, su relación con la urgencia contrainformativa y, en ese sentido, la proyección futura a experimentar otros géneros como el documental y la ficción que permiten otro “manejo” de los tiempos productivos; así como el tema de la “organicidad” suscitan discusiones que se dan sistemáticamente en el funcionamiento del grupo.
“Las fuentes son los compañeros”
Eugenia Pagano de Barricada TV
Las tareas cotidianas de la rutina periodística al iniciar la construcción de la noticia son básicamente “obtener la información a través del acceso a las fuentes y verificar su confiabilidad”(Martini, 2000 pp. 47).
Las fuentes pueden ser directas, indirectas, gubernamentales, oficiales, off de record, entre otras. Una condición indispensable para facilitar el ejercicio periodístico tiene que ser accesibilidad y la confiabilidad, condiciones que se relacionan directamente con la productibilidad y rentabilidad de la práctica profesional. Cada periodista tiene su particular acceso a las fuentes que hacen a su autoridad dentro el campo. Con la velocidad en los ritmos y rutinas periodísticas, con la lucha despiadada por la obtención de la primicia una fuente confiable nos garantiza que no perderemos el tiempo en sucesivos chequeos de las fuentes “envenenadas”. Como sostiene Stella Martini “la disponibilidad de fuentes confiables, productivas y accesibles son las condiciones básicas para el desempeño de la tarea periodística” (2000, pp. 46).
En los medios masivos las fuentes también circulan como una mercancía de alta rentabilidad.
A diferencia, los medios alternativos se caracterizan por tener otra relación con las fuentes. Este tipo de relación se distingue básicamente por “el acceso” y “la vinculación” de los medios alternativos con las organizaciones del campo popular. Ante todo la llegada es “directa”, esto es: “de primera mano”.
Y por otro lado, el tipo de vinculación es orgánica e instrumental. “Son nuestros compañeros” afirma Eugenia y argumenta la necesidad de fuentes-insumos en la construcción contrainformacional por parte de los integrantes de Barricada TV y la necesidad de medios-herramientas por parte de las fuentes. Natalia a su vez distingue entre “las fuentes compañeras” y “los medios” que funcionan como “otra fuente de contrapunto” usados también para “subrayar el choque de las miradas”.
Las facilidades tecnológicas para acceder a estas fuentes indirectas es otra de las particularidades que enmarcan al video militante y el cine militante. Como ya señalamos hacerse del material televisivo en los setenta se debía a la voluntad y solidaridad de los trabajadores de televisión, luego grabar estos materiales de la televisión a una videograbadora era la alternativa para tener el material. Mientras que en la actualidad bajar el material de la web es un procedimiento más rápido y sencillo. Explica Natalia que “ahora bajás de youtube lo que se te ocurra y casi no hay mayor problema, (…) hasta hace poco filmábamos del monitor hasta que descubrimos cómo bajarlo”. Todos se ríen y comentan las anécdotas de sus primeros pasos en edición.
Es decir que siempre están al interior del colectivo estas discusiones sobre “qué somos?, qué cubrir? Para qué? Estos testimonios dan cuenta de que existe una agenda propia de contenidos que se pone a discusión continuamente. Además la agenda se relaciona con el tono, el estilo, la estética y se vuelve a discutir el “cómo lo contamos”.
Entendemos que los noticieros populares de Barricada TV, como género periodístico usan la herramienta contrainformacional como procedimiento discursivo pero no lo atan a la agenda mediática. Es decir, no necesariamente se contrainforma invirtiendo el contenido mediático. Tener agenda propia es una de las estrategias político comunicativas del colectivo.
Como señalamos, estas reflexiones con Barricada TV se dieron en la Asamblea del Cid Campeador, en julio del año pasado. Es decir que las discusiones y observaciones son anteriores a la promulgación de la Ley de Medios.
Crear una televisión alternativa era el objetivo inicial de los videoactivistas al que por estos días le están dando forma. Sueño que se remonta, incluso muchos antes del taller de Cine Insurgente. Entendemos la génesis de Barricada TV como un proyecto de televisión que llevó tiempo y diferentes estadios, que ejercitó otras propuestas hasta que finalmente llegó a ser lo que es hoy. Como recuerda Natalia “es algo que viene del 2002 inclusive de la televisión piquetero que hicimos, como parte de un proceso (…) y en ese contexto vas discutiendo todo el tiempo.”
Por esos días las interpelaciones en torno a la televisión alternativa eran básicamente cómo hacer para “tratar de que no te vean solamente como un canal de televisión” (Nicolás, 2009) y reflexionan colectivamente sobre la tarea política de organizar un movimiento más amplio.
Como vemos, unos meses después el escenario es otro. 180 videoinformes integran hasta la fecha la producción del colectivo. A partir de la sanción de la Ley de Radiodifusión, Barricada TV cuenta con su emisora propia, el canal 5 de Almagro, que de llegar a incorporarse a las cableras abriría nuevas discusiones en torno a la masificación, el contenido y la forma.
El cuidado estético de los materiales es una preocupación manifiesta porque “cómo contar políticamente pensando la toma es importante (…) la manera de llegar cada vez a más gente está bueno porque el mundo capitalista lo hace y te la hace comer” explica Fernando.
Al igual que los videoinformes de Argentina Arde y los noticieros obreros de Kino Nuestra Lucha los noticieros populares de Barricada TV se difunden en la actualidad en el circuito alternativo de distribución. A diferencia de aquellos materiales contrainformativos en formato VHS éstos al ser digitales tuvieron una circulación masiva en la web.
Sostenemos que denunciar, contrainformar y organizar sonlastres dimensiones que caracterizan la tarea alternativa. Y que en este sentido, los integrantes de Barricada TV se meten de lleno en esta construcción fascinante experimentando el desafío y compromiso histórico de crear una televisión alternativa. Una herramienta político comunicacional para la transformación y la generación de nuevos imaginarios de utopía y cambio.
Bibliografía
La reflexión que proponemos sería la siguiente: en un contexto autoritario donde las prácticas alternativas se desarrollan en la clandestinidad la participación y la posibilidad de retorno, necesariamente es más acotada y restringida que en un contexto democrático.
Daniel Prieto Castillo diferencia entre comunicación e información y formula un índice de “coeficiente de comunicabilidad” que está en estrecha relación con la posibilidad del retorno. “La crítica a la información colectiva se funda –sostiene el autor- precisamente en este punto (las posibilidades o no del retorno), ya que en ella el polo de decisión del proceso (qué comunicar y cómo hacerlo) es siempre el emisor.” (1984: 52)
Hans Magnus Enzensberger y Jean Baudrillard cruzan una de las polémicas centrales del campo de la comunicación en relación a la reversibilidad y la reciprocidad, conceptos que remiten centralmente al funcionamiento ideológico del proceso comunicacional.
Rodríguez Esperón y Vinelli sostienen que “la alternatividad es un proceso que abarca desde el discurso hasta la organización del medio y las formas sociales en que ésta se utiliza, siendo el discurso contrainformacional el elemento que, ya sea como intervención política de urgencia o como reflexión más profunda, manifiesta las necesidades de la coyuntura política y los objetivos de la organización político social encarnados a su vez en la práctica misma del medio” (2004, pp.13).
El autor afirma que “un medio alternativo, como por ejemplo un periódico o una revista de un pequeño grupo político, constituye lo que hemos llamado “ruido” en cibernética, ya que simplemente ensucia el mensaje normal que recibimos a través de los aparatos ideológicos del Estado. Algunas veces estos medios alternativos, que muy poco se leen, satisfacen apenas un sentimiento del deber cumplido de sus propagadores y apenas constituyen un factor entrópico frente al mundo de los circuitos informativos de los grupos dominantes (1989, pp. 69).
En este sentido, Daniel Prieto Castillo se refiere a la contrainformación como un tipo de “lectura alternativa” que promueve el acceso a determinados mensajes que “orientan la conciencia y la acción”. La lectura alternativa –afirma- depende del proceso en que se está inserta. (…) lo ideal es la lectura compartida, la discusión en grupo, el intercambio de experiencias. No son las lecturas quienes producen cambios en las relaciones sociales. Son los cambios en las relaciones sociales, quienes permiten lecturas alternativas” (1984, pp.14).
Ya es tiempo de violencia (Juárez, 1969) fue el primer documental contrainformativo armado íntegramente con archivo de imágenes de noticieros de televisión, que toma como eje central el cordobazo y que narra a su vez otras resistencias obreras estudiantiles y las contrapone con el discurso oficial de los medios durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía (1966-1970).
El Comunicado Nro. 2 (Cine de la Base, 1972) informa sobre “la expropiación” del Banco Nacional de Desarrollo por parte del PRT-ERP.
Octavio Getino y Fernando Solanas integrantes del grupo Cine Liberación desplegaron la categoría de cine militante como el “cine que se asume integralmente como instrumento, complemento o apoyatura de una determinada política, y de las organizaciones que la lleven a cabo al margen de la diversidad de objetivos que procure: contrainformar, desarrollar niveles de conciencia, agitar, formar cuadros, etc.“(1971, pp. 129).
Natalia apunta al respecto que “estamos pensando en un noticiero por la urgencia y la necesidad de contrainformar inmediatamente o contar nuestras propias acciones o la de otras organizaciones de militancia que son afines a nuestra política. Y la otra cuestión, es que está planteado el concepto de organicidad porque si bien no tiene forma de un partido o un movimiento con un nombre, digamos Barricada TV es parte de un conjunto de compañeros que algunos están participando acá, pero otros están en el textil o en el centro de copiado o en relaciones políticas, que de repente consiguen que podamos ir al IMPA, y que toda esa gente se junta a discutir y cuando nos ponemos a discutir todos estamos definiendo la agenda del programa de Barricada TV y no sólo Barricada TV.” Entrevista con la autora, julio 2009.
Gabriela Bustos describe la emergencia de esta experiencia alternativa: “en enero de 2002 se forma el colectivo de contrainformación Argentina Arde –video- cuyo objetivo inmediato fue recopilar todo el material audiovisual que registró la resistencia popular y la represión del 19 y 20 de diciembre del 2001. Los activistas se reúnen bajo la consigna fundante “Vos lo viviste, no dejes que te lo cuenten” que convocó a los artistas que estuvieron en la calle desafiando el estado de sitio: sacando fotos, filmando y cubriendo las jornadas populares. El colectivo dio origen al término videoinforme inspirado en los cineinformes de la CGTA. En poco más de un año los videoactivistas editaron una serie de seis noticieros alternativos sobre la coyuntura político social del país. La temática de cada videoinforme daba visibilidad a los conflictos sociales de la coyuntura” (2009, pp. 97).
“El 7 de setiembre de 2002 se crea el colectivo Kino Nuestra Lucha –señala la autora- en el marco del Segundo Encuentro de Fábricas Recuperadas, a partir de la fusión de los grupos Contraimagen, Grupo de Boedo Films, Ziga Vertov Traspolación Latinoamericana (ZVTL), el colectivo de arte y comunicación El Ojo Izquierdo y realizadores independientes tales como Guillermo Kohen, Virna Molina y Ernesto Ardito. (…) Los temas de los noticieros obreros se centraron en la lucha por la recuperación del trabajo en Zanón, Lavalán y Brukman, algunas producciones de género y el apoyo a una lista de delegados de los trabajadores del Astillero Río Santiago” (Bustos, 2009, pp. 98).
Para facilitar la difusión de los materiales la autora, con la colaboración de los documentalistas involucrados, reconstruyó y digitalizó los videoinformes de Argentina Arde y los Noticieros Obreros de Kino Nuestra Lucha.
Un dato curioso acerca de un debate virtual que generó estas producciones es que mientras la mayoría de los videos reciben en promedio entre dos y veinte puntuaciones del servidor y no exceden la treintena de visitas, los noticieros de Barricada sobre el conflicto palestino-israelí bloquearon la página con centenares de intervenciones “y agresiones sionistas” que alarmaron a los integrantes del colectivo. Si bien estos noticieros no fueron “premiados” con lo que en youtube se denomina “galardones” han recibido miles de visitas, un promedio de siete mil cada uno.
Carlos Mangone destaca la dimensión denunciativa, confrontativa y organizativa de la intervención alternativa. A partir de una crítica a los desplazamientos y tensiones que la práctica y abordajes teóricos sufrieron, el autor propone una definición de lo alternativo “que vuelva al plano de lo social y de la lucha por la igualdad” (2005, pp.202).