Inseguridad: el discurso de los medios alternativos frente al de los medios comerciales
Luciana Lopardo
Fac. de Ciencias Sociales - U.B.A.
Carrera de Cs. de la Comunicación
lu.lopardo@gmail.com
Resumen
El presente trabajo tiene un doble propósito, dos cuestionamientos que convergen: el tema de la inseguridad y su planteo en medios comerciales y medios alternativos, y a propósito de esto último, una discusión acerca de la alternatividad y la contrainformación. El trabajo, de carácter provisorio, se realizó en el marco del proyecto UBACyT S/08 El registro imaginario y la representación mediática de la violencia, dirigido por el Dr. Miguel Santagada.
La discusión entre la alternatividad y la contrainformación
"…lo que el sistema vehicula (…) es mera información y no comunicación, como muchos creen (…) La información controla, domina, manipula, informa, conforma y deforma al receptor a quien obliga a recibir el mensaje dominante como el verdadero y el único, eliminando la posibilidad de otros mensajes contrarios que cuestionan los valores de la clase en el poder"
La cita precedente corresponde a Armando Cassigoli, quien explica la diferencia entre comunicación e información apoyándose en Antonio Pasquali. Para este último, la comunicación implica por lo menos dos polos que interactúen de manera “bivalente”, es decir que exista la posibilidad real y concreta de un ida y vuelta entre los mensajes del polo emisor y el receptor, como así también de sus roles. En palabras del autor, “todo transmisor puede ser receptor, todo receptor puede ser transmisor". Contrariamente a esto, la información supone el envío unidireccional del mensaje, sin posibilidad de respuesta, en una relación que es siempre institucional. De este modo, los medios del sistema no son medios de comunicación sino medios de información caracterizados por una estructura vertical que impide a los receptores convertirse en transmisores, salvo bajo las pautas que el mismo sistema-medio le impone, lo que anula las posibilidades reales de la comunicación. Así, tal como sostiene Casigoli, los medios del sistema informan, no comunican, y es a partir de esa información, que actúa como mensaje único y verdadero y elimina aquellos mensajes contrarios a los intereses de la clase dominante, que se ejerce el control, la dominación y la manipulación. En el caso argentino en particular, esto se ve agravado por la existencia de oligopolios mediáticos que actúan bajo la apariencia de una multiplicidad de voces cuando en realidad son unos pocos grupos económicos los que están detrás de los (no tan) distintos medios. Esto es consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales al ámbito comunicacional, con las modificaciones a la ley 22.285 (de Radiodifusión, 1980), por ejemplo el decreto 1005/99 firmado durante el gobierno del entonces presidente Menem, que establecía reformas “…a los efectos de posibilitar su adecuación a las transformaciones operadas en los campos económicos, social y tecnológico”. Mediante estas alteraciones se permitía extender hasta 24 licencias a un mismo licenciatario, argumentando el mayor desarrollo del mercado de las comunicaciones. Además, y como “…la realidad del mercado no puede ser soslayada”, este decreto permitió la conformación de redes privadas. Como resultado, surgieron las megaempresas mediáticas.
Ahora bien, retomando a Casigoli, este considera que los medios alternativos reproducen la relación informativa propia de los medios comerciales, en lugar de establecer una verdadera comunicación. Esto lo lleva a pensar a los medios alternativos como un simple “ruido” que ensucia los mensajes distribuidos por los medios oficiales y no genera situaciones revolucionarias sino que aspira a lograr un poder paralelo para equilibrar la cantidad de medios de unos y otros. Es decir que, según Casigoli, los medios alternativos, por su escaso alcance, no son una verdadera posibilidad de lucha sino una “sensación del deber cumplido” para aquel “débil izquierdista [que] cree que comprar una revistilla que nadie lee es hacer efectivamente la revolución". Él apuesta, en un principio, por la contrainformación, entendida como aquella práctica que analiza lo que ofrecen los medios comerciales desde una perspectiva de clase:
“La contrainformación no es el mundo de los medios alternativos aunque pueda echar mano de ellos. La contrainformación usa el sistema y lo da vuelta, lo mira desde la perspectiva de los trabajadores, de los pueblos dominados […] Analiza los noticiarios televisivos dándolos vuelta, variando el punto de vista, la óptica del análisis y las contradicciones”.
Entonces, lo más importante sería el debate, la discusión y el análisis, que generarían relaciones comunicativas a partir de las cuales se estimula la conciencia crítica y se incita a la participación en el proceso histórico.
Por otra parte, desde hace un tiempo y hasta la actualidad, el tema de la inseguridad y la violencia se ha convertido en uno de los protagonistas de la agenda informativa y política nacional. Para ejemplificar su presencia y su uso (y abuso) en el ámbito político, basta recordar las campañas de los distintos candidatos en las últimas elecciones: el eje estuvo puesto en la inseguridad y las posibles soluciones para terminar con ella, a tal punto que incluso los partidos ubicados un poco más a la izquierda se vieron obligados por esto a tomar el tema, aunque sea en forma de réplica. En el caso de los medios, el tema de la inseguridad y su representación es estratégico ya que actúa sobre el imaginario de la población activando el miedo, a partir de lo que se puede ejercer más fácilmente el control social. Rossana Reguillo (1997) sostiene al respecto:
“La configuración de los miedos, que la sociedad experimenta ante ciertos grupos y espacios sociales, tiene una estrecha vinculación con ese discurso de los medios que de manera simplista, etiqueta y marca a los sujetos de los cuales habla. […]
Anteriormente, sostenía:
"El peligro de este periodismo de fuentes oficiales es que se arraiga fácilmente en la mentalidad ciudadana, ya que se asume como un hecho no problematizable que "verdad" e información periodística son una misma cosa, especialmente cuando el medio goza de credibilidad”.
De este modo, sostiene la autora, el sentimiento de indefensión por parte de la población, que puede ser tanto a la violencia y la inseguridad como a la inoperancia de las autoridades para paliarla, genera dispositivos de control cada vez más fuertes y un discurso autoritario que se sirve del miedo y propaga un orden propio que deteriora los vínculos sociales.
En nuestro país, los modos de reclamar seguridad y justicia individualmente han sido variados: desde quejarse en un diálogo cotidiano hasta intentarlo a través de los medios. Pero desde el secuestro y posterior asesinato de Axel Blumberg en marzo de 2004, se intaló una modalidad colectiva: concentraciones y/o marchas multitudinarias encauzaron la reacción de la gente, que pedía penas más duras, disminución en la edad de imputabilidad de los menores y mayor cantidad de policías en las calles, lo que se complementaba con una amplia cobertura mediática y petitorios que circulaban en cantidad. Así es que el pasado 18 de marzo se produjo una nueva concentración a partir de la difusión de robos y asesinatos ocurridos durante los meses de enero y febrero y cuyos casos más resonantes fueron la muerte del policía Aldo Garrido en San Isidro, Hernán Landolina en Lomas del Mirador y Gustavo Lanzavecchia, el florista/decorador de Susana Giménez, además de los robos a famosos o en los lugares de veraneo. A partir de estos hechos, y del caso de Lanzavecchia en particular, varios personajes de la farándula aparecieron en los medios convocando a la concentración, opinando sobre el tema y aportando ideas de la talla de “el que mata tiene que morir” (Susana Giménez) o “no estoy a favor de la pena de muerte, pero a alguna gente habría que pegarle un tiro en la cabeza, y eso no me lo saca nadie de la cabeza” (Luis Alberto Spinetta).
A los fines del presente trabajo, es decir la discusión sobre alternatividad-contrainformación y el análisis del tratamiento que medios comerciales y alternativos hacen del tema de la inseguridad, serán confrontados dos materiales audiovisuales acerca de la concentración antes mencionada. El primero de los videos corresponde a la cobertura del canal TN, material que fue reproducido tanto en su pantalla como en Canal 13, Clarín digital y La Nación digital, entre otros. El segundo video corresponde a Barricada TV Noticiero Popular, medio alternativo de la ciudad de Buenos Aires y cuya circulación de materiales se realiza fundamentalmente vía web y se complementa con proyecciones callejeras.
TN “Convocatoria por más seguridad”
El primer aspecto a tener en cuenta es que el video fue tomado de la página de Clarín digital y no de la cobertura en vivo de TN, por lo cual asistimos a un doble proceso de edición: el realizado en el momento de la emisión en vivo y aquel que fue llevado a cabo para la página web. El medio intenta mostrarse objetivo al cubrir la convocatoria y no explicitar su postura ideológica, pero es importante destacar que entre los dos discursos pronunciados, fue elegido el del rabino Bergman quien, al ser el único personaje que aparece, es puesto en el lugar del héroe que lleva la voz del pueblo a los gobernantes y al mismo pueblo deseoso de oírlo. Sin embargo, en el momento en que Bergman exige a los gobernantes que resuelvan de inmediato “el flagelo de la inseguridad” se observa una construcción fílmica que acelera la sucesión de planos, mediante una cámara fervorosa que coincide y se suma al aplauso desde su lugar de enunciación. Esto es una clara marca de subjetividad. La secuencia concluye con un importante zoom in en una bandera argentina, sostenida por una mujer que adhiere entusiasmada a las palabras de Bergman, para dar paso, luego, a un plano en tres cuartos del rabino frente al micrófono. En todo el video, compuesto por un total de 63 planos incluidos los zoom, 16 corresponden a Bergman en tres cuartos frente al micrófono y 15 a planos cortos de distintos lugares de la concentración en los que aparecen banderas argentinas, sea planos detalle o generales centrados en la insignia. Esto coincide con la línea propuesta para la convocatoria, y sobre la que tanto se ha insistido, acerca de su carácter no político y en defensa del país, de la Nación Argentina. Además, es de sospechar que en la edición se hayan escogido aquellos planos en los que aparecían banderas argentinas, ya que en las tomas generales o en las aéreas no se observa abundancia de las mismas. Finalmente, el discurso de Bergman, y por lo tanto el video, culmina con el tema de los derechos humanos, cuestión tan discutida en esos días: "…la vida, sagrada y consagrada, se preserva en los derechos humanos que cuando vivimos en democracia y en república, no se reivindican sino que se cumplen. Los derechos humanos en Argentina son la vida, el pan, el trabajo, la salud, la educación, la posibilidad de vivir en paz".
Barricada TV “Plaza de la seguridá”
Contrariamente a lo que sucede en el video analizado anteriormente, Barricada TV no busca generar un efecto de objetividad, sino que explicita su posición ideológica abiertamente, a partir, entre otras cosas, de la canción “A darle bala al malviviente” . Esta ironía indica la clave en que debe leerse el mensaje. Asimismo, la inserción de algunos planos de la secuencia inicial del film 2001: Odisea en el espacio, de Stanley Kubrick, con los chimpancés en actitud agresiva, remiten en Argentina, entre los múltiples sentidos que puede provocar la polisemia de la imagen y la intertextualidad, al significado de gorilas y, por extensión a que esa convocatoria política en la plaza es antipopular u oligárquica. A nivel temático, el video reactualiza un tema ya borrado de la agenda de los medios: la desaparición de Luciano Arruga en el mes de enero y el gatillo fácil. De este modo, abre el tema de la inseguridad y la violencia pero en otro contexto, en otras inseguridades y en las expresiones de la farándula con su discurso frívolo y autoritario. Como ejemplo, puede notarse que ambos videos finalizan con el tema de los derechos humanos, pero Barricada toma de algunos programas de TV los cuestionamientos que algunos famosos hacen sobre los derechos humanos, muestra de su superficialidad. En este sentido, Barricada manifiesta en un documento:
"…la mejor manera de […] desmontar el mito de la independencia periodística que los medios de la burguesía construyen, es por medio de una práctica contrainformacional que no sólo se limite a dar vuelta el discurso de los grandes medios, sino que también instale sus propios temas de agenda e intervenga políticamente en función de un proyecto político revolucionario".
Por otra parte, y en oposición otra vez al video de TN, Barricada construye a los personajes de modo peyorativo, tomando a la misma gente que se hizo presente en la plaza y dándole la palabra. Es el caso de los entrevistados o de la señora que aparece muy sonriente, feliz, agitando una bandera argentina; estos personajes son construidos por oposición a los que aparecen en los medios del sistema.
Desde la perspectiva de Casigoli, estaríamos ante un medio alternativo que tendría una incidencia poco significativa en el imaginario de la población y en los procesos sociales, dado su acotado alcance frente al de TN. En este punto es necesario marcar algunas diferencias. En primer lugar, si bien los materiales de Barricada TV circulan fundamentalmente vía internet, las proyecciones callejeras implican la inserción en el lugar mismo en que suceden los hechos, no sólo a fin de cubrirlos sino de crear un espacio de debate y de análisis:
"Buscamos aportar a construir un discurso contrahegemónico, desnudar la desinformación de los grandes medios, movilizar, debatir, pensar y cuestionar nuestra propia manera de funcionar y fundamentalmente ganar compañeros para la lucha”.
Asimismo, en el caso de su llegada vía web, los mensajes unidireccionales no son unívocos, sino que la significación se produce en la recepción. La significación de un video como "Plaza de la seguridá" no se limita a informar, sino que demuestra que existen otras miradas sobre un mismo hecho o tema, distintas a las de los medios oficiales.
Por otro lado, Barricada TV, definido como un noticiero popular con todo lo que eso implica, llama abiertamente a la participación de los individuos en la producción de los mensajes y comenzando desde allí, sólo como un punto de partida, a su participación en el proceso histórico:
"Porque creemos que la contrainformación no es solamente la disputa de sentido con los medios de la burguesía sino que implica también la lucha de clases y no un espacio de autorrealización comunicativa, concebimos a los medios alternativos como una herramienta político-comunicacional clave para la construcción de una subjetividad revolucionaria".
De este modo, abre la posibilidad de generar un diálogo social que no aparecerá después de la culminación de un proceso revolucionario, sino que será parte constitutiva del mismo.
Bibliografía
Se refiere a las declaraciones que fuentes oficiales hicieron al diario Siglo 21, de Guadalajara, y que aparecen en el artículo "Jóvenes, los autores de la mayoría de los delitos en la ciudad".