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Salas de grabación en cuarentena: el “Estudio Panda” puertas adentro

La escena musical es una de las más golpeadas durante el aislamiento social. Sin recitales ni espectáculos, y con disquerías cerradas, los melómanos y músicos buscan otras alternativas. Y como la creatividad continúa en cuarentena, los estudios de grabación siguen trabajando, aunque con limitaciones. Barricada TV consultó a Miguel Krochik, fundador del Estudio Panda, para repasar la historia de este mítico espacio y hablar de los proyectos a futuro que surgieron en contexto de cuarentena.

Los inicios de los estudios Panda se remontan a principios de los años 80, luego de que Krochik dejara momentáneamente su carrera como músico. En los 70 había tocado con Gustavo Santaolalla, Raúl Porchetto y muchos más. Incluso llegó a formar parte del recital de rock acústico organizado por la revista Pelo, trabajo que quedaría plasmado en el álbum “Acusticazo”.

Ya en los 80, en plena primavera democrática, las bandas tenían muchísimas propuestas e ideas que necesitaban grabar. En ese entonces, Krochik se encontraba equipando poco a poco su estudio de la calle Segurola, en el barrio de Floresta, donde aún permanece Panda. Todo ingreso que obtenía Krochik era invertido en mejor y más novedoso equipamiento. Los primeros años se usaba más como sala de ensayo, pero cuando se corría la voz de que ese estudio mezclaba lo último en tecnología de grabación musical digital con algunos equipos analógicos dignos de museos, las bandas no pararon de llegar. “Panda es considerado como el Abbey Road de Latinoamérica”, sostuvo con orgullo Krochik.

Y así, de forma vertiginosa, los estudios Panda fueron parte de una seguidilla de grabaciones discográficas históricas: “Yendo de la cama al living” de Charly García, “Oktubre” de Los Redondos, “After Chabón” de Sumo o “Cantora” de Mercedes Sosa, solo por nombrar algunos. En los 90, tanto por la demanda y porque el rock nacional tuvo más competencia de otros géneros, en Panda también se grabaron discos clásicos de la primera oleada masiva de la cumbia argentina, como son los trabajos de Ráfaga. Nunca hubo restricciones por género, e incluso en Panda también se grabó trap recientemente, con la visita de Cazzu.

A pesar de tener el prestigio y reconocimiento de la industria musical, los estudios Panda nunca fueron un espacio elitista, y siempre supieron albergar a artistas importantes y a grupos under e independientes. “A nosotros nos interesa armar el nuevo semillero, desde hace 20 años hacemos eso”, recordó Krochik.

Al respecto de las limitaciones que impone el aislamiento social, Krochik sotuvo que ellos siguieron trabajando, con menos gente pero continuaron. Se hicieron grabaciones a distancia, mezclas y mastering de canciones, entre otras tareas. “Vamos a hacer streaming, videos, vamos a grabar en vivo medio hora, y vamos a compaginar todo para que cada banda tengan algo que presentar, a un precio muy módico”, dijo Krochik sobre el futuro de Panda. Y agregó que esta forma de trabajo va a permitir que muchas bandas tengan un “buen material para subir a las redes”. “Todas las bandas, todos los artistas de cualquier género que quieran venir a grabar a Panda, se pueden comunicar al 11-3491-7922 o al mail estudiospanda@gmail.com”, concluyó.

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