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Cancillería tomó la definición de “antisemitismo” de la IHRA: preocupación por libertad de expresión

El Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, adoptó oficialmente la definición de “antisemitismo” de la Alianza Internacional para la Rememoración del Holocausto. Por medio de la Resolución 114/2020, firmada por el canciller Felipe Solá, la Argentina adhirió a una definición laxa y ambigua sobre lo que será considerado antisemitismo, lo que conllevará, según quién lo interprete, distintas sanciones que limiten la libertad de expresión.

Según la definición que promueve el IHRA desde mayo de 2016, el antisemitismo es: “una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judías y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías y a sus lugares de culto”. Para el historiador Guillermo Caviasca, “es una definición muy amplia y en cierto grado ambigua”, porque trae el interrogante sobre quiénes determinarán lo que es una “cierta expresión de odio”.

El IHRA “fue fundado a fines de los 90, forman parte varios países, casi todos europeos, más Estados Unidos, Israel y Argentina”, describió Caviasca. La definición de 2016 ha servido para perseguir a cualquier dirigente, incluso con la cárcel, que exprese críticas hacia la opresión del Estado de Israel para con el pueblo palestino o con el Líbano. “Es una especie de blindaje a las políticas que el Estado de Israel desarrolla”, sostuvo el historiador. Así, se confunde lo que son críticas con lo que es la discriminación.

La resolución implica un grado de injerencia en pos de intereses foráneos porque “a personas partidarias de una política y de un Estado se les da un paraguas para hacer política y una defensa a nivel penal para que puedan desarrollar la defensa y la acción de sus políticas sin que se las pueda criticar o que criticarlas se transforme en un riesgo”, agregó Caviasca. Esto, además, hace que organizaciones como el IHRA consigan “grados de privilegio sustentados desde el Estado (argentino), cosa que ningún otra comunidad, partido político o ideología tienen”.

En términos de soberanía, con la Resolución 114/2020 “hay una continuidad muy fuerte”, sentenció Caviasca, en relación a lo que fue el acercamiento de Macri con el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu; pero también con el actual gobierno. Cabe recordar que en Julio de 2019, el alineamiento de Macri con el Estado de Israel lo llevó a declarar por DNU al partido político Hezbolá como organización terrorista, incluso cuando ese partido contaba con 13 representantes en el parlamento libanés.

Al momento, distintas organizaciones y figuras de derechos humanos, políticas y de distinto tenor, siguen sumándose al pedido de derogación de la Resolución 114/2020. Tanto la comunidad judía en Argentina que no apoya las políticas del Estado de Israel, como algunos miembros de la Liga de los Estados Árabes, están en desacuerdo con la definición de antisemitismo adoptada por la Cancillería. Es que, históricamente, el término “semita” hacía alusión a las culturas que hablaban lenguas no occidentales en Europa, como el árabe o el hebreo. Este dato histórico no está contemplado en la cuestionada definición.

“Desde nuestra probada vocación democrática rechazamos el antisemitismo en todas su formas, más aún si consideramos que también son semitas los miembros de la comunidad árabe. Pero de la misma manera nos oponemos a la judicialización de nuestra derecho a opinar negativamente sobre el sionismo o cualquier idea política racista, discriminadora y colonialista contra cualquier ciudadano o pueblo del mundo”, así se expresa el comunicado de las organizaciones que rechazan la disposición de Cancillería.

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