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Las tantas varas de la justicia

Marcha.org // Mientras los militantes de Quebracho reciben importantes condenas por el ataque al local de Sobisch en 2007, el ex gobernador neuquino, responsable del fusilamiento de Carlos Fuentealba, prepara su candidatura a senador.

“100% Preparado” era el eslogan de la campaña presidencial que llevaba adelante el entonces gobernador de la provincia del Neuquén Jorge Omar Sobisch para disputar las elecciones de octubre de 2007. Los carteles que lo retrataban junto a su compañero de fórmula Jorge Asis por el Movimiento de las Provincias Unidas llegaron en ese entonces hasta Buenos Aires, donde la dupla derechista abrió locales partidarios y comenzó su tarea proselitista. Sobisch fue tres veces gobernador de Neuquén por el Movimiento Popular Neuquino, partido que se mantiene en el poder desde 1963 exceptuando las intervenciones militares, y actualmente es el presidente del MPN, cargo al que accedió luego de perder la interna para su postulación a gobernador en 2010.
Pero su carrera política está principalmente ligada a aquella campaña de 2007, cuando, siendo gobernador, dio la orden para que la policía despejara la ruta provincial número 22, a la altura de Arroyito, cortada por la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN), donde fue fusilado a quemarropa el maestro Carlos Fuentealba. El autor material del crimen, el cabo Darío Poblete, integrante del Grupo Especial de Operaciones Policiales (G.E.O.P.) de Zapala, fue condenado a cadena perpetua, aunque su condición de policía le sirvió para obtener extraños beneficios. Fue visto caminar libremente en más de una ocasión, justo pocos días antes que otros policías condenados por homicidio, el comisario inspector Alfredo Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta, recibieran el mismo premio a días del décimo aniversario de la Masacre de Avellaneda.
La Corte de Apelaciones rechazó la indagatoria contra Sobisch en el marco de la llamada Causa Fuentealba II, en la que se busca juzgar las responsabilidades políticas del homicidio. Allí se encuentran inscriptos como imputados el ex subsecretario de Seguridad de la provincia, Raúl Pascuarelli, las máximas autoridades de la fuerza policial provincial Carlos Zalazar y Mosiés Soto, los operadores de la represión, Adolfo Soto y Mario Rinzafri y quien dio la orden de ‘detener el auto’ en el que viajaba Fuentealba, Aquiles ‘Cobra’ González. A fines de septiembre pasado sin embargo, la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia decretó que el ex gobernador deberá presentarse a declarar como imputado por la Causa de la Zona Liberada, que investiga los hechos ocurridos en Plaza Huincul en 2006, cuando una patota de la UOCRA agredió a los docentes de ATEN sin que hubiera presencia policial. Además de ésta, Sobisch debe responder en la causa que investiga los créditos que otorgó discrecionalmente de fondos del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (Iadep), y sus relaciones financieras con Neuquén Tur y Geografías del Sur.
No obstante todo esto, la Cámara Nacional Electoral, presidida por Santiago Corcuera, mantiene congelado un recurso de inhabilitación contra el ex gobernador para presentarse a elecciones para cubrir cargos nacionales. De esta manera, Sobisch ya está preparando su campaña electoral para convertirse en senador en 2013.
Los verdaderos ‘culpables’
Mientras Sobisch no sólo sigue impune por el asesinato de Carlos Fuentealba sino que se prepara para avanzar aún más en la escena política nacional, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó el viernes pasado las condenas a los militantes del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, por el ataque a uno de los locales que el ex gobernador neuquino tenía en Capital Federal. Por el hecho, ocurrido un día después del asesinato de Fuentealba y luego de una manifestación de repudio, Casación confirmó la sentencia de 2010 del Tribunal Oral Federal número 3 que condenó a tres años y ocho meses a Fernando Esteche como “autor ideológico” del hecho, ya que ni siquiera se encontraba en el lugar, y a tres años y seis meses a Raúl “Boli” Lescano. En el fallo, hasta se describen las condiciones de detención de Esteche. “Luego de producirse los incidentes que dieron origen a la presente causa, una comisión policial al mando del comisario Potocar se dirigió directamente al local de la Agrupación Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho y lo sitió con policías de civil. Posteriormente, rodeó el lugar con personal de la guardia de Infantería y otros uniformados”. Para ambos la sentencia es de cumplimiento efectivo, y en el caso de Esteche agravada por tener ya una condena firme, dictada durante el menemismo. Otros seis militantes fueron condenados a tres años de cumplimiento condicional.
Esteche y Lescano, que luego de ser detenidos en 2007 protagonizaron una huelga de hambre de 43 días para obtener su liberación, deberán esperar ahora que los camaristas Eduardo Riggi, Liliana Catucci y Mariano Borinsky definan su arresto, aunque aún la sentencia no puede considerarse firme, ya que tienen la posibilidad de apelar a la Corte Suprema de Justicia hasta 10 días después de la confirmación de Casación con un recurso extraordinario, última instancia judicial que les queda. La condena fue por “daño e incendio con peligro real común de los bienes” y en ella se justifica la “imposición de una pena superior al mínimo legal, para aquellos que desempeñaron un papel estratégico en la organización y desarrollo de la ejecución del hecho, que en el caso de Esteche y Lescano se observa como de fundamental importancia para el éxito de la empresa delictiva emprendida”. Es decir, mientras el destrozo de un local no hubiese sido posible sin organizadores estratégicos, el asesinato de Fuentealba sí puede entenderse como un caso circunstancial y Sobisch es libre de continuar su carrera política pese a todos los juicios pendientes en su contra y a su responsabilidad política por el asesinato de Fuentealba.

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