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Entrevista a Amel presentando su segundo disco: 2853

2853 es un vuelo de 19 canciones. Amel, recientemente nominado a los premios Carlos Gardel 2015 en la categoría mejor banda “nuevo artista de rock”, está conformado por Gustavo Spinetta (batería), Gonzalo Pallas (voz principal y guitarras), Pablo Castagneris (bajo y coros), Francisco Zunana (guitarra) y Lautaro Balestra Martínez (teclados). Su último disco, sucesor del homónimo Amel (2012), se llama 2853 y contiene 19 temas. El nombre del CD encierra un guiño para entendidos que ellos traducen públicamente como un número de vuelo.

(entrevista tomada de Clarín) Gustavo Spinetta: Acá y acá, en la cocina de casa. Ahí era donde se hacían las reuniones. Pero hubo muchos cambios, igual, sí, acá se armó todo, en esta casa ensayaron Almendra y Pescado Rabioso. Y ahora ensaya Amel.

¿Qué diferencia de edad tenías con Luis?

Yo soy cuatro años menor.

Escuché el disco nuevo y es como si Amel hubiera decidio seguir la obra de Spinetta. Si me apurás, diría que se parece bastante a Jade.

Gonzalo Pallas: Es la comparación fácil: de por medio está la sangre, la propia naturaleza.

Gustavo: Pero sí, hay una cuestión que tiene que ver con las influencias, con la música que nos gusta. Eso, más allá de la cosa genética, el parecido en una facción o en un timbre de voz…

Gonzalo, ¿vos sos el sobrino de Gustavo?

Claro. Soy el hijo de Ana, la hermana mayor.

¡¿La de “Ana no duerme”?!

Sí.

¿Por qué no dormía tu mamá?

Jajá, es una larga historia…

Gustavo, tu parecido con Luis es sencillamente asombroso.

Gustavo: Y….

Gonzalo: Gustavo y yo nos parecemos mucho físicamente a Luis. Eso es lo que te decía respecto de la naturaleza, ¿se entiende?

Gustavo: Luis nos gusta, pero no lo tenemos como un hito para nuestra obra. No es nuestro referente. Hay conexiones que se dan y eso está más allá de nosotros, pero queremos que Amel no se parezca a nadie. Tratamos de ser nosotros mismos.

Les molesta esa inevitable compración. ¿Es una sombra muy larga la del Flaco?

Gustavo: Nooo, al contrario. ¡Es una luz más que una sombra!

Gonzalo: Creo que es inevitable que aparezcan comparaciones…

Gustavo: A mí me paso toda la vida eso de tener que rendir como músico o crear la expectativa que generaba Luis… Yo estoy acostumbrado a lidiar con eso.

Hiciste otras cosas …

Gustavo: Ufff, hice dos mil millones de cosas. Soy ceramista también, todavía lo sigo siendo y lo aplico para la banda. Estoy mezclando distintos saberes.

Gonzalo: El primer disco de Amel tiene el arte de una cerámica que hizo Gus. Amel, el nombre de la banda… Amel es por un gato que tuve, vino con papeles y nos gustó el nombre. Después supimos que la palabra tiene algo que ver con el concepto de liderazgo. Pero Amel suena a miel, a amor …

Este es el venerable hogar de la calle Arribeños, casa natal donde el Flaco Spinetta ensayaba con Almendra y Pescado Rabioso, y donde actualmente sólo vive Gustavo, “el díscolo” de la familia, según se autodefine con humor. Gustavo tocó la batería en dos temas de un disco paradigmático del Flaco como fue Artaud. Todo bien, pero a Gustavo y a su sobrino no les gusta ni medio la idea de que aquella sea una casa-museo. Gustavo pide que se preserven las imágenes de ciertos objetos. Si no se pueden mostrar, tampoco los podemos describir. Palabra de periodista.

En caso de que ustedes se vuelvan conocidos, Gus, es muy probable que mucha gente se sorprenda al verte. ¿No crees que habrá que explicarte públicamente?

(Gustavo tiene un estilo zen que parece aceptar las obsesiones del cronista). Sí, pero a mí me interesa que la banda tenga una vida propia. Nosotros tenemos un viaje que debe ser nuestro.

¿Por qué el disco se llama “2853”?

Gonzalo: Es el número de vuelo del viaje que te decía Gus. ¿Escuchaste el disco?

Sí.

Gonzalo: Tiene 19 canciones, una parte A y una parte B. Una es más de canciones y la otra podría decirse que es un poco más experimental.

¿Cómo se forma Amel?

Gonzalo: Amel es una banda de compañeros de la escuela, salvo Gus y uno de los chicos que se unió a último momento.

Compañeros de escuela, como Almendra …

Veo que el disco está en YouTube. ¿Se autopiratearon?

Gonzalo: No, no es autopiratearse. Nosotros queremos que al disco lo escuchen todos.

¿Falta poco para que la música se vuelva algo absolutamente vocacional?

Gonzalo: Para vivir de la música hay que que salir a tocar, y eso es lo que más nos gusta. Este disco nos llevo tres años hacerlo. Nosotros no paramos nunca de componer y además nos divertimos zapando… Por suerte no paran de aparecen temas.

Hay que cerrar los ojos. En la cocina donde ahora se hacen las reuniones de Amel hay un libro de Mario Ortiz. De eso sí se puede hablar. Hay que cerrar los ojos y pasar la yema de los dedos por la mesa. Entre los muebles, las vetas forman un entramado de líneas simples y regulares. Uno trata de pasar las manos por algún lado cualquiera buscando un contacto imposible con la persona que lo acompañó todos estos años. Gustavo debe advertir semejante estupidez y dice: “De los muebles originales queda poco y nada”.

Gonzalo: ¿La aspiración? Crecer musicalmente y que la gente nos disfrute.

Gustavo: Estamos todavía lejos de poder ver qué es Amel, porque más allá de que nos dicen que encuentran un parecido a…

Lo de Jade.

Gustavo: Eso fue bastante puntual de tu parte, pero siempre está la cuestión del parecido.

No habría que pelearse con eso.

Gustavo: Es que ante la insistencia parece un poco molesto. Si es lo único que se ve, bueno, estamos en el horno… Nos han dicho que Amel tiene algo que nos traspasa y tiene que ver con la riqueza de temas que aparecen en los discos que hicimos, donde aparece el rock, el blues, la fusión, donde aparecen cosas que tienen que ver con el folclore…

¿Y qué quieren decirnos con esta capacidad de mezclar géneros?

Gustavo: Que el estilo no nos importa para nada.

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