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Una ley para la transhumancia en Neuquén

Desde hace muchos años, el norte neuquino (en localidades como Chos Malal, Andacollo, Las Ovejas y Varvarco) se caracteriza por una actividad productiva única en el país, conocida como trashumancia. Consiste en la cría de chivos, vacas y ovejas, movilizando a todos los animales de un punto a otro, separados por cientos de kilómetros. El objetivo es ir en busca de las mejores pasturas y así lograr una producción de mayor calidad.

Durante el invierno y con las fuertes nevadas en la cordillera, los crianceros se quedan con los animales en los campos bajos, donde las temperaturas se mantienen alrededor o por encima de los 0º grados, donde pueden garantizar pasturas. Hacia octubre o noviembre, con el deshielo, los campos de altura descubren pasturas fértiles e ideales para estos animales. Entonces, con la veranada, familias enteras de crianceros se trasladan por cientos de kilómetros con sus animales para que pasten allí durante cinco o seis meses.
Esta práctica además de su lógica económica, guarda un arraigo cultural muy profundo, por lo que tiene un doble sentido el mantener esta tradición. Sin embargo, el gobierno provincial, al mando del Movimiento Popular Neuquino por más de 50 años, viene complotando contra esta actividad entregando tierras fiscales que son alambradas por sus supuestos dueños.
Para frenar este atropello, es necesaria una ley provincial de tierras que garantice la propiedad de gamilias crianceras que vienen ocupando los mismos campos hace décadas. Es por ello que distintos colectivos y familias crianceras se juntaron con el diputado provincial Mariano Mansilla (bloque FPN-UNE) para consensuar un proyecto de ley y así aprovechar la mayoría de la oposición en la Legislatura neuquina.

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